Algunos silencios nos protegen; otros empiezan lentamente a construir una distancia. No sucede de golpe. Al principio solo parece que no es el momento adecuado: estamos cansados, tenemos otras cosas que hacer o tememos no encontrar las palabras justas. Aplazamos la conversación y aquello que queríamos decir pierde su forma original, mezclándose con interpretaciones, expectativas y pequeñas decepciones acumuladas.
En las relaciones no solo nos alejan las palabras torpes. A veces nos separa aquello que nunca tuvo la oportunidad de ser dicho: un miedo escondido detrás de un reproche, una necesidad de…
Artículo completo reservado a los miembros
Continúa leyendo en las Salas de diálogo.
La inscripción es gratuita y no tiene ningún coste. Solo necesitas tu nombre y tu correo electrónico.
Registrarse o iniciar sesión gratis