Abrimos una noticia para entender qué ha ocurrido, leemos una segunda para conocer las novedades, poco después nos damos cuenta de que seguimos ahí, frente a imágenes repetidas, titulares cada vez más alarmantes, reconstrucciones minuciosas y detalles capaces de entrar en nuestra mente mucho más profundamente que la comprensión de los hechos.
No nos atrae necesariamente la violencia, a veces seguimos mirando porque intentamos poner orden en aquello que nos asusta, queremos saber si el peligro podría afectarnos, si podemos reconocerlo antes de que llegue, si existe una explicación capaz de devolvernos…
Artículo completo reservado a los miembros
Continúa leyendo en las Salas de diálogo.
La inscripción es gratuita y no tiene ningún coste. Solo necesitas tu nombre y tu correo electrónico.
Registrarse o iniciar sesión gratis